39/ Valverde


Valverde, la hermosa capital de El Hierro y sede de su Cabildo Insular, es una villa de 1.800 habitantes. Es un caserío disperso, que presume de no tener edificios de más de tres plantas, ni semáforos, todo un privilegio en el mundo moderno. Está situada en una ladera de unos 700 metros de altura, siendo la única capital canaria que no está en la costa. Antes de la ocupación española, este lugar estaba ocupado por el asentamiento bimbache de Amoco. Valverde tiene tres barrios, uno superior, Tesine, La Calle (en el centro) y El Cabo, que es la zona inferior. La villa está atravesada por dos arterias principales y numerosas callejuelas empinadas. Aquí tenemos un hospital, un colegio, un instituto, juzgados, dos pequeños museos, un centro cultural con cine y teatro, bancos, pensiones, dos discotecas y numerosos bares.


La iglesia parroquial de Santa María de la Concepción se construyó en el siglo XVIII, y de esa misma época data la figura de la Virgen que se adora en su interior. Cuenta con una talla genovesa, el Cristo de la Columna, de gran valor artístico. Enfrente está el edificio del ayuntamiento, de estilo típicamente canario, cuyas obras se iniciaron en 1910 pero no pudieron finalizarse hasta 1940 por falta de medios. De la parada de autobuses parten cada mediodía los vehículos que comunican a la capital con los demás pueblos de la isla.


Lugares de interes en el municipio de Valverde:
- Mocanal está situado en el fértil norte de la isla, rodeado de pastos y campos de cultivo, y a una altitud similar a la de Valverde. El ambiente suele ser muy húmedo y es frecuente que haya nieblas.
- En la costa del Mocanal encontramos dos grandes piscinas naturales junto a las que se alza un antiquísimo poblado que ha sido conservado en su estado original: el Pozo de las Calcosas. Las casas están construidas con muros de piedra seca y tejados de colmo (paja de trigo y centeno), y han sido cuidadosamente restauradas por sus actuales propietarios. Este lugar solamente está habitado en verano y durante los fines de semana, y para llegar hasta allí hay que caminar unos diez minutos por un estrecho sendero que baja el acantilado.
- Guarazoca está a un par de kilómetros más hacia el norte, gozando de un paisaje y clima muy similares. Sus habitantes también viven principalmente de la agricultura y aún pueden admirarse algunas antiguas e impresionantes prensas para el vino.
- En el restaurante del mirador de La Peña se puede comer muy confortablemente mientras se disfruta de una magnifica vista La construcción fue concebida por César Manrique y en ella se emplearon principalmente materiales autóctonos. A través de sus grandes ventanales podemos admirar una fantástica vista del Golfo, los Roques del Salmor y La Cumbre. Es una inteligente combinación de construcción tradicional y arquitectura moderna.
- Algo más arriba de Guarazoca y Mocanal, encontramos uno de los pueblos más antiguos de El Hierro: Las Montañetas. La humedad de su clima hizo que sus habitantes acabasen por abandonarlo, pero la mayoría de campos de labranza siguen siendo cultivados en la actualidad. Algunas de las casas abandonadas han sido restauradas por sus propietarios, con no pocos esfuerzos, y se alquilan para turismo rural. - San Andrés está situado en una meseta y goza de clima continental: con un calor fuerte en verano y unos inviernos fríos, húmedos y con nieblas. Las brumas pueden durar todo el día o, más frecuentemente, toda la noche. Sus habitantes se dedican principalmente a la ganadería, como lo demuestran las cabras, ovejas y vacas que pastan en los prados de las proximidades. - El Mirador de Jinama está situado al noroeste del pueblo, y vale la pena desviarse hasta él para poder disfrutar de una impresionante vista sobre el Golfo. Albarrada Cerca de San Andrés se encuentran las ruinas de Albarrada, uno de los primeros asentamientos de la isla. Cruzando la carretera se llega hasta el Garoé, el árbol de la lluvia de los antiguos bimbaches.
- Isora es un pueblo que se alarga a ambos lados de la calle principal, con graciosas casas encaladas de blanco, apacibles patios interiores, jardines y parras. Al final del pueblo existe un mirador desde el que se divisan Las Playas, el Roque de la Bonanza y el Parador Nacional de Turismo.
- Las pocas casas de Tiñor están totalmente escondidas en una ladera, pero ya se pueden contemplar desde una carretera de reciente construcción. A los aficionados a la fotografía les recomendamos que se acerquen durante la época en que florecen los brezos. Este pueblecito está situado en un lugar ideal para la agricultura, los frutales y la ganadería.


- Echedo está situado en una importante zona vitivinícola, y sus graciosas casas están rodeadas por las típicas parras cultivadas bajo cenizas volcánicas. De aquí parte la pista que lleva hasta el Charco Manso, unas fantásticas piscinas naturales habilitadas en una costa muy agreste, con arcos de lava y numerosos sopladores (bufaderos).
- El Tamaduste ha pasado de ser un pueblo de pescadores a convertirse en el lugar de veraneo para los habitantes de Valverde. Cuenta con un pequeño puerto natural cuyas aguas invitan a pegarse un baño. Está situado cerca del aeropuerto, y sus blancas casas y apartamentos contrastan vivamente contra las negras cenizas volcánicas de su entorno.
- La Caleta también está muy cerca del aeropuerto y cuenta con algunos apartamentos y dos bares, así como piscinas en las que es posible bañarse. En las rocas próximas al mar se han descubierto numerosos petroglifos atribuidos a los primitivos pobladores de la isla.
En la bahía de Timijiraque, próxima al puerto de La Estaca, encontramos una de las pocas playas de arena de la isla. Suele ser frecuentada por surfistas y bañistas. Hay dos bares en los que pueden degustarse vinos y tapas.
Ocho kilómetros más al sur, al inicio de la bahía de Las Playas, aparece la imponente figura del Roque de la Bonanza, una formación rocosa que se alza verticalmente 200 metros sobre el suelo oceánico. Es uno de los motivos más fotogénicos de la isla.
Al otro extremo de la bahía, y en un lugar sumamente tranquilo y alejado de todo, se alza el Parador Nacional. Se trata de un hotel estatal de cuatro estrellas con un ambiente muy cuidado y confortable.