125/ Valsequillo


El pasado prehispánico de Valsequillo está muy ligado a culto religioso aborigen, puesto que es una de las zonas más altas del Faycanato de Telde, municipio al que estuvo ligado durante todo el Antiguo Régimen, donde existió un Almogarén en lo alto de la "montaña sagrada" de El Helechal.

Se sabe que los castellanos se adentraron por el barranco de Tecén o de San Miguel, donde existía una importante población aborigen. Al llegar los conquistadores, hubo una cruenta batalla con el caudillo canario Tecén, quien defendía las inmediaciones del Almogarén de El Helechal. Desde entonces este lugar pasa a denominarse Lugar de la Sepultura y Sepultura del Colmenar.

La agricultura y la ganadería eran los pilares de la economía de Valsequillo en los siglos XVI y XVII, en la agricultura destaca el cultivo de la viña, al igual que en muchas de las zonas de la isla, como y prueba de esto la tenemos en la documentación de estos siglos. Un gran número de tierras estaban destinadas a este cultivo, como era el caso de las que se encontraban en la Era de Mota, Vega de los Mocanes y Tenteniguada, lugares en los que existían haciendas en las que también se encontraba lo necesario para su transformación en vino. También los árboles frutales tuvieron un papel predominante en la economía del municipio, siendo la higuera la que tenga un papel preponderante. Aunque por supuesto, no nos podemos olvidar del cereal, base alimenticia en esta época, siendo Valsequillo un lugar de "abastecimiento" de las zonas colindantes, principalmente de Telde. La ganadería también tendrá una importancia destacada. En 1640 se edifica una ermita, siendo instituida, por el Obispo Verdugo, en parroquia bajo la advocación de San Miguel Arcángel en el año 1800. Dos años después, Valsequillo, por Real Orden, cuenta con Alcalde propio, por lo que, consecuentemente, obtiene la autonomía y la separación del municipio de Telde.

No obstante, la autonomía religiosa (antecedente de la política) tardó bastante en obtenerse debido a la oposición de los beneficiados de la parroquia de San Juan de Telde, que veían en la independencia parroquial de Valsequillo una pérdida importante de ingresos y feligreses. Así, desde el siglo XVIII asistimos a un forcejeo entre los beneficiados sucesivos y los Obispos de la diócesis, retrasando la creación de una ayuda de parroquia en la zona o favoreciendo la enemistad entre los vecinos, sobre todo en los pagos que luego formarían el nuevo municipio y donde algunos piden sustraerse del mismo y mantener su pertenencia a Telde, como sucedió en Goteras, Cazadores, Moriscas, Arenales etc.

Tras la creación del municipio, y en medio de la conflictividad y la carestía generalizadas, el siglo XIX se abre para Valsequillo con la pugna con Telde por el agua del Heredamiento de la Vega Mayor, donde se producen usurpaciones y retribuciones constantes hasta que ambas localidades logran llegar a un acuerdo.

La evolución demográfica de Valsequillo de 1860 a 1991 cuenta con tres etapas diferenciadas. El primer periodo, comprendió entre los años 1860 y 1950 (3. 210 y 6. 261 habitantes en los años 1900 y 1950, respectivamente), se caracteriza por el crecimiento moderado de la población, típico de los municipio de medianías ligados a una agricultura de autoconsumo. El segundo periodo, entre los años 1950 y 1981 (5.733 habitantes en el año 1981), se define por un despoblamiento gradual, población que emigra hacia los municipios costeros del Este insular para trabajar en el incipiente sector turístico o en las labores d empaquetado de la producción agrícola. La última etapa, entre los años 1981 y 1991 (6.467 habitantes en el año 1991), se caracteriza por una ligera recuperación de efectivos poblacionales.


En las zonas más favorables para la agricultura han pervivido modelos de hábitat disperso vinculados a una agricultura familiar, en el que las viviendas se extienden siguiendo el fragmentado terrazgo. Este tipo de hábitat caracteriza al Valle de Valsequillo, en el que son frecuentes los pequeños caseríos y aldeas. Además son frecuentes grandes grupos de viviendas apiñados a las márgenes de las carreteras, como Tenteniguada, Las Vegas o el propio casco de Valsequillo. De todos los productos agrícolas que caracterizan al municipio, son los almendros los protagonistas del paisaje y de la cultura popular de Valsequillo, con más de 2.000 árboles dispersos por la zona alta del municipio, celebrándose, en honor de ello, la fiesta del Almendro en Flor en el mes de febrero.

Sin embargo, económicamente tiene mucha más importancia la agricultura de exportación, entre la que destaca la producción de fresas, con gran aceptación en el mercado y, sin duda, la floricultura. La práctica de la ganadería parece estar abocada a un paulatino abandono y la producción que está generada se dedica fundamentalmente a la fabricación artesanal de quesos y a la venta de leche.

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