16/6/10

Teror


UBICACIÓN

El municipio de Teror se encuentra situado en las medianías del norte de la isla de Gran Canaria, a unos 20 km. de distancia desde el Casco de la Villa al de Las Palmas de Gran Canaria. Sus límites dibujan un contorno irregular que linda con seis municipios diferentes: al norte, con Arucas; al noreste, con Las Palmas de Gran Canaria; al este, con Santa Brígida; al sur, con San Mateo; al oeste, con Valleseco; y al noroeste, con Firgas.

SUPERFICIE

Teror ocupa un territorio de 25,8 km2, de los cuales 3,5 km2 (el 14 % del municipio) cuenta con máxima protección territorial con dos enclaves naturales de especial importancia en la isla, como son el Parque Rural de Doramas (Finca de Osorio) y el Paisaje protegido de Pino Santo. Teror es el cuarto municipio más pequeño en superficie de la isla y tiene un perímetro de 33,2 kilómetros.

CLIMA

La localización de Teror, a barlovento de la isla de Gran Canaria, condiciona su clima con unas precipitaciones medias anuales de unos 6 l/m2 y la presencia frecuente del rocío y niebla en los meses de invierno y otoño. Como lugar de medianías, es común el alto contraste de temperaturas entre los meses más cálidos y los más fríos, pudiendo sobrepasar los 30 grados en el solsticio y bajar hasta los 6 grados en invierno.

GEOLOGÍA

La topografía de Teror es bastante accidentada y su paisaje se caracteriza por la presencia constante de barrancos y montañas en toda su superficie.

Del total de su territorio, el 70 % posee una topografía montañosa con una pendiente superior al 30 %. Su altitud se sitúa entre los 175 metros sobre el nivel del mar en la zona más cercana a la costa, en el Barranco de Las Cerpas, a los más de 1.257 m. en la montaña de El Talayón (San Isidro), en el interior. El Casco urbano de Teror, a la altura de la Basílica del Pino, se encuentra a 589 m. de altitud y una de sus montañas más conocidas, el Pico de Osorio, a 969 metros.

En cuanto a su composición geológica, en el municipio predominan los materiales basálticos del segundo ciclo volcánico -con una antigüedad de entre 4 y 2,8 millones de años-, junto a algunas formaciones de rocas ácidas del primer ciclo -más de 10 millones de años-. Las formaciones más antiguas se localizan en la zona de San José del Álamo, Vuelta de La Palma, Barrio del Pino y El Rincón, mientras que las más nuevas de configuración volcánica están en Pino Santo y Osorio. Una de las formaciones geológicas más relevantes en el municipio es la Caldera de Pino Santo, integrada en el Paisaje Protegido (ver página 40) y con un alto valor natural, ya que es el cono volcánico de una de las erupciones más recientes que configuró el relieve de la zona.

En el sistema morfológico de Teror es de destacar el Barranco que discurre como eje central del municipio y que configura su relieve, denominado Barranco de Madrelagua, de Teror o de Tenoya, según el tramo de la cuenca, y que alcanza la cumbre central de la isla para desembocar en la zona de Tinoca, al norte de Gran Canaria. También Teror cuenta con diversos valles, laderas y terrazas ocupadas por parcelas de cultivo y donde se encuentran los principales asentamientos de población.

Una de las más importantes explanadas que posee el municipio es la que se extiende en la falda de las montañas que ocupan parte del Parque Rural de Doramas, entre las que sobresalen El Morón y el Pico de Osorio, donde se asienta el Casco Urbano de Teror y los barrios de El Rincón, Los Llanos, El Secuestro y Barrio del Pino. Estas tierras se caracterizan por ser arcillosas, lo que ha originado importantes daños a las construcciones antiguas del Centro Histórico, entre ellas la Basílica del Pino, que ha tenido que ser reconstruida en varias ocasiones.

POBLACIÓN

Teror cuenta en la actualidad con 12.800 habitantes. Es el décimo municipio más poblado de Gran Canaria. En cuanto a sexos, la población se distribuye en un 49% de mujeres y un 51% de hombres. El índice de población infantil y juvenil (menos de 18 años) alcanza el 19 % (2.400 personas); y los mayores de 65 años superan los 1.900. El número de personas que superan los 90 años de edad en el municipio asciende a casi 80 personas, y hasta septiembre de 2004 contó con una de las personas más longevas de España, Mª Asunción González, que vivió hasta los 107 años.

La población se distribuye por toda su superficie, pero el núcleo más importante de concentración de habitantes se encuentra en el Casco de la Villa y entidades periféricas como Barrio del Pino, Los Llanos y El Rincón, donde la población supera actualmente el 60 % del total de habitantes. Las entidades de población más pequeñas se encuentran situadas en las zonas más alejadas de la costa, con la excepción de Arbejales, que supera los 1.000 habitantes y es el tercer núcleo de población más importantes después de el Casco de Teror y El Palmar.

Web: pulsa aqui

14/6/10

La Conquista de Canarias

Tras casi 100 largos años de lucha los aborígenes canarios perdieron definitivamente su libertad. Pero la vendieron muy cara, con valor, tenacidad, heroísmo…causando al conquistador graves pérdidas y sufrimiento. Las islas fueron incorporadas a la corona de Castilla y sus habitantes sometidos a la ley de sus católicos reyes.


La conquista de Canarias hay que situarla en el contexto de la expansión atlántica que distintos estados europeos inician a finales del siglo XIV en su afán por abrir rutas y vías de comunicación con las Indias, circunnavegando Africa, para proveerse de especias, seda, esclavos o metales preciosos. En este sentido el archipiélago canario ofreció una sólida e importante base de escala y avituallamiento para los barcos que seguían esta ruta, y aprovechando sus posibilidades humanas y materiales, también sirvió para obtener recursos demandados por los mercados de Europa, principalmente mano de obra y productos como la orchilla o la barrilla de los que se lograban colorantes para una floreciente industria textil.

El proceso conquistador fue lento, durará casi todo el siglo XV, y en líneas generales se desarrolló en dos fases diferenciadas cuyas características condicionarán la evolución histórica posterior de cada una de las islas.

La fase inicial comienza en 1402 con la llegada del normando Jean de Bethencourt a Lanzarote. Esta es la identificada como fase señorial, ya que durante la misma las islas que se conquistan, Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro, van a serlo por parte de nobles europeos, ya sean franceses como Bethencourt o Gadifer de La Salle o castellanos como Hernán Peraza y Diego de Herrera, que poniéndose al servicio de los monarcas de Castilla emprenden la conquista como una empresa particular, obteniendo de ello derechos señoriales o feudales sobre las tierras y los pueblos conquistados. Derechos que tendrán un carácter hereditario y condicionarán las formas de explotación económica y el control sociopolítico de las islas mencionadas hasta bien entrado el siglo XIX.


La segunda fase en el proceso de conquista de Canarias es identificada por la conquista realenga, llamada así porque en la misma los reyes de Castilla se implican de forma directa, colocando a las islas conquistadas durante esta etapa, Gran Canaria, La Palma y Tenerife, bajo su directo control señorial y político. Aquí habrá que distinguir tres agentes que intervienen en el proceso: los monarcas que disponen y ordenan la conquista, los comerciantes y banqueros (fundamentalmente genoveses) que la financian a cambio de concesiones económicas importantes sobre las islas conquistadas y, por último, los conquistadores, que organizan las huestes militares, someten a la población aborigen y se verán beneficiados por el reparto posterior de las tierras conquistadas; reparto que se realizará teniendo en cuenta el distinto lugar que en la jerarquía militar y política ocupe cada uno de ellos.

Si en la primera fase los conquistadores realizan su tarea sin demasiadas dificultades, a partir de 1478, con su llegada a Gran Canaria, la conquista se transforma en una labor complicada y llena de riesgos. Las pérdidas comienzan a multiplicarse en distintas batallas campales, donde los aborígenes, pese a la evidente desventaja tecnológica y a la carencia de medios adecuados, presentan una feroz resistencia, alargando la conquista mucho más de lo previsto. Debemos hacer mención a la terrible derrota que sufrieron los españoles en 1494 en los barrancos de Acentejo, Tenerife, donde las tropas guanches de Bencomo y Tinguaro aplastaron al bando conquistador.



Pero en el año 1496 se culmina la conquista de Tenerife, la última en ser sometida. El Archipiélago Canario es incorporado a la autoridad de la Corona de Castilla.

En general, el proceso conquistador no siempre siguió las mismas pautas, dependiendo éstas en cada momento de las pretensiones de los conquistadores y de las actitudes de los aborígenes. Así pues, podemos encontrar desde situaciones de conquista más o menos pacífica (Jean de Bethencourt en Lanzarote), a operaciones de auténtico genocidio (Diego de Herrera en La Gomera). La actitud de los aborígenes también ofrecerá diferencias, de tal manera que junto al colaboracionismo de Fernando Guanarteme en Gran Canaria, o los llamados bandos de paces o menceyatos que se someten pacíficamente en Tenerife, nos encontraremos la resistencia a ultranza de los demás: Doramas en Gran Canaria, los bandos de guerra en Tenerife o Tanausú en La Palma. Incluso, nos hallaremos a cuerpos de tropas aborígenes que colaboran con los conquistadores para acabar con los focos de resistencia.

La conquista de las islas y su integración en el sistema castellano va a tener para los indígenas consecuencias de importancia. Se dio un proceso de aculturación que se manifestó principalmente en tres planos: El biótico, un derrumbe poblacional producto de nuevas enfermedades ante las cuales los aborígenes no tenían defensas; El ecológico, el conquistador se apoderó de tierras y ganado y no sólo acabó con el sistema económico aborigen, sino que también provocó un desequilibrio ecológico del medio con la introducción de nuevos cultivos, sistema de propiedad de la tierra y transformación de la economía ganadera; Y el socioeconómico, imponiéndose un sistema de producción de carácter mercantilista.

Los aborígenes siguieron dedicándose mayoritariamente a sus anteriores actividades, aunque algunos, bien por haber participado en la conquista o colaborado con los castellanos, recibieron como pago a sus servicios parcelas de tierra que pusieron en cultivo mediante los nuevos sistemas aprendidos. Por el contrario, a los indígenas alzados, los que no pactaron con el conquistador, o simplemente los que no se adaptaron, fueron vendidos como esclavos en los mercados de Sevilla o Valencia, o simplemente deportados a otras islas.

El final de la conquista supone el fin de la cultura y las formas de vida aborigen, algunos de cuyos rasgos persistirán durante algunos años, para sucumbir, con el paso del tiempo, ante la marginación o la persecución que sufrirían aquellos que se empeñaran en mantenerlas.

Fuente: pulsa aqui

11/6/10

San Sebastián de la Gomera

San Sebastián de La Gomera es la capital, sede administrativa y política de la isla de La Gomera. San Sebastián esta llena de cultura y tradición, de hecho en ella cabe destacar su casco antiguo, él cual cuenta actualmente con más de quinientos años de historia., desde la conquista de la isla por el reino de Castilla hasta los intrépidos viajes de Cristobal Colón hacia el descubrimiento del "Nuevo Mundo".

En San Sebastián encontraremos valiosos monumentos históricos que datan del siglo XV, como por ejemplo el Pozo de Colón, la iglesia de Asunción, la Casa de Colón o la Torre del Conde.



Si nos gusta la naturaleza hemos de saber que en San Sebastián de La Gomera, a parte de excelentes playas de arena negra, también encontraremos hermosos espacios naturales que merecen la pena ser visitados, como por ejemplo el Monumento Natural de Los Roques o la Reserva Natural de Benchijigua.

Actualmente, el puerto de San Sebastián de La Gomera es uno de los que cuentan con una mayor actividad de tráfico de pasajeros a nivel nacional, ya que se comunica a diario con las islas de Tenerife, La Palma y El Hierro.



San Sebastin cuenta con muy buenas muestras de su pasado con ejemplos arquitectónicos dignos de ser vistos que nos revelará su gran actividad religiosa, social, política y militar que han sido protagonistas de este asentamiento que cuenta ya con más de cinco siglos de antiguedad.

Fuente: pulsa aqui
Web: pulsa aqui

8/6/10

Vela latina canaria.

HISTORIA

1. MODALIDAD

Competiciones en regatas de Vela Latina Canaria. La vela de los botes ha de guardar la forma latina de triángulo, con una medida por la eslora no superior a la eslora del bote. Deporte absolutamente amateur, tradicional y autóctono.



2. APROXIMACIÓN HISTÓRICA.

Un Bote de Vela Latina Canaria es la réplica de aquellas embarcaciones destinadas al trabajo en faenas portuarias y de pesca. Se tiene constancia periodística de la primera regata organizada, que data del 24 de Julio de 1904, con motivo de la celebración de las Fiestas Patronales del barrio de San Cristóbal. En el programa festivo del barrio se anunciaban regatas de botes de vela, desde la Puntilla hasta el Muelle de Las Palmas.Entre aquel lejano 24 de julio de 1904 y nuestros días, destacan con luz propia las décadas de los treinta a los sesenta; la primera de ellas gracias a la Sociedad Deportiva Ahemón, constituida en el seno de la familia botera y que, respetando sus peculiaridades, marcó la pauta reglamentaria y organizativa de la que adolecia la Vela Latina Canaria, siendo ésta una etapa deéntica pasión por los botes.

El uso de los botes en su inicio como instrumento de trabajo nunca estuvo contrapuesto a la utilización de los mismos como elemento de diversión y competición.Sólo hasta épocas muy recientes, se utilizó única y exclusivamente como actividad lúdico-deportiva la Vela Latina. Sólo se ha dado, al menos dentro del Estado Español, dos casos de evolución hacia un verdadero deporte de Vela Latina, a principios de este siglo: Uno en Las Palmas de Gran Canaria, “Los Botes” y otro en Cartagena, los “42 palmos” y los “21 palmos”. Hay elementos en Las Palmas de Gran Canaria que la convierten en la cuna lógica de nuestra expresión autóctona marina, el campo de regatas, su litoral y la frecuencia del alisio. No es casualidad el repetido oro olímpico ni los numerosísimos títulos internacionales de nuestros nautas, ya que además del buen tiempo, técnicos, federativos y la predisposición de nuestra gente para todo tipo de deportes, los cambios en la intensidad y en la dirección del viento en este campo de regatas, son un banco de pruebas ideal para acudir con garantías a cualquier lugar del mundo. Centrando este punto en las regatas de botes, con navegación en ceñida y con la complejidad de sus maniobras, no basta con tener una embarcación veloz, hay que añadir la puesta a punto, la coordinación de sus tripulantes y la acertada táctica de su patrón.



Este tremendo aliciente se complementa con la duración del espectáculo (una hora y cuarto, aproximadamente) y con la presencia de aficionados de principio a fin de las regatas, seguidores que contribuyeron a la ampliación de nuestra flota y que con su esfuerzo económico y con el tiempo distraído de sus obligaciones familiares, e incluso laborales. El alisio, siempre fiel, de abril a octubre cada año, garantiza un extenso calendario.

La evolución en Las Palmas de Gran Canaria estuvo condicionada, primero por la preexistencia de una fuerte tradición deportiva de Vela Latina y en función de los complicados trastornos dentro de la Gran Bahía; segundo por la presencia de un gran puerto con crecimiento continuo y tercero por la existencia de fuertes capitales relacionados con el sector portuario, que entraron en relación con las tradiciones veleras.

Importantes tradiciones constructivas navales en madera y la implantación del Real Club Náutico que se encargó inicialmente del desarrollo y consolidación del deporte de la Vela Latina. El desarrollo inicial de la Vela Latina de competición fue un proceso que se mantuvo mucho tiempo al “socaire” de la consolidación de las clases internacionales de vela ligera, sus inmediatos rivales en cuanto a competencia en recursos económicos.

Resulta fundamental el hecho de la aparición de un deporte a partir de una actividad tradicional.

La guerra civil supuso el fin de una manifestación que fue pujante en los años previos a ésta, las circunstancias económicas derivadas de la II Guerra Mundial, acaban con la continuidad de la competición en 1943, conservándose en varaderos algunos botes y desapareciendo la mayor parte de la flota por su abandono e inadecuado emplazamiento, hasta que reaparece algunos botes pequeños a finales de los cincuenta, y se volvió a recuperar en los años 60 por un segundo impulso deportivo formándose en 1961 el Club de Vela Latina.


Se solicita la preceptiva autorización de Marina y en el año 1962 se celebran dos campeonatos, uno de la serie A, botes de tamaño igual a los existentes y otro para la serie B, estos últimos más pequeños y de varios tamaños, estando comprendida la eslora de los mismos entre los 4,50 y los 5,50 metros. A partir del año 1963 sólo existen los botes de 6,55 metros de eslora.

El periodo comprendido entre los años 1965 y 1970 la competición se celebra en dos grupos, los llamados Grupo I y Grupo II, estableciéndose descenso al grupo II de los dos últimos clasificados del grupo I y ascenso a este grupo de los dos primeros clasificados del grupo II. En el año 1997, el campeonato se celebra dividiendo a los botes inscritos en dos grupos, conformándose con los tres primeros clasificados de cada grupo una liguilla de todos contra todos, a una sola vuelta, para dilucidar el título del campeón.

A finales de los 70, coincidiendo con el auge de los deportes autóctonos se incorpora la otra modalidad deportiva actual de la familia de la Vela Latina Canaria: la de los Barquillos, primero en Lanzarote y desde hace unos pocos años en Fuerteventura, que utiliza similar tipo de vela, aunque con marcadas diferencias en su casco.

Desde el año 89 se constituye la Federación de Vela Latina Canaria, nombrándose la primera Junta Gestora, celebrándose las primeras elecciones en el año 1991.

Se manifiesta mediante celebración de regatas en la misma época del año (Marzo a Octubre), aprovechando los vientos alisios; en competiciones de tres modalidades diferentes: Campeonato, Copa Isla de Gran Canaria y Torneo Eliminatorio.

Se manifiesta, también, mediante cursillo de iniciación en nuestra Escuela de Vela Latina Canaria. Mediante charlas divulgativas en colegios y asociaciones de vecinos. En certámenes de Dibujo y Fotografía. Todo ello, tiene reflejo en todos los medios informativos.

Permanece la forma de regatear, “Ceñida” (ángulo de 45º en relación con la dirección del viento).

Permanece el recorrido tradicional, con un cambio en el mismo, a la llegada del Muelle Deportivo.

Permanecen las características fundamentales y tradicionales del bote, con algunos cambios en cuanto a los materiales utilizados en maniobras y velas.

3. HA CAMBIADO.

La afición por barrios ha dado paso al patrocinador, por la importancia del apartado económico, ya que hoy día en este sentido depende de los patrocinadores.

El tamaño de la vela y aparejos, así como la calidad de los materiales usados y han cambiado los viejos patrones, que han sido sustituidos por jóvenes procedentes de la vela ligera.

El apoyo institucional, tras la llegada del Gobierno Autónomo, que le ha dado mayor importancia a los deportes autóctonos y tradicionales canarios.

Otro cambio evidente, ha sido la incorporación femenina en todas nuestras regatas de botes (a partir de los 90).


4. EVOLUCIÓN.

La Vela Latina corre peligro en su continuidad, debido a la seria amenaza que supone la transformación de “Nuestro Campo Regatas”. El litoral de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que puede verse seriamente comprometido con el nuevo Plan de Costas. Ya hemos tenido que recortar nuestra tradicional llegada al “Boyón de la Campana”, motivada por la nueva terminal de contenedores.

No apunta hacia cambios esenciales en la Competición, ya que uno de nuestros objetivos esenciales es mantener la tradición, pero si podemos decir que hemos mejorado en cuanto a infraestructuras y organización Federativa.

Fuente: pulsa aqui

7/6/10

Haría

El municipio de Haría alberga muchas de las maravillas naturales que pueden contemplarse en Lanzarote. Ubicado en el norte de la isla, abarca parte del macizo de Famara. En su territorio se encuentra el punto culminante de Lanzarote, " Peñas del Chache" con 670 metros de altitud, así como el bello estrato volcán del monte Corona, del que surgió un extenso malpaís.

Los malpaís son abundantes en todo el archipiélago canario, se conocen por este nombre debido a la esterilidad de sus suelos, formados por lenguas de lava solidificada y degradada. Lo accidentado del terreno, sus vistas panorámicas y tubos volcánicos han hecho de este municipio una ruta turística de gran importancia.



El valle de Haría destaca por ser la mayor manifestación arbórea de Lanzarote, en él abundan extensos palmerales.

Pero sin dudas los grandes protagonistas de esta zona de Lanzarote son los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes, estos dos caprichos de la geología volcánica han sido adaptados a las necesidades turísticas sin alterar su belleza natural.


Los Jameos del agua es una sorprendente galería volcánica de unos 200 metros de longitud, que alberga un cristalino lago formado por la penetración del agua del mar, en el que viven ejemplares únicos de cangrejos albinos y ciegos. En este lugar se puede disfrutar de un original auditorio donde se celebran conciertos de alto nivel.

La Cueva de los verdes está situado en otro tramo de la misma galería volcánica, es una excepcional gruta de indudable valor geológico. La preocupación turística ha llevado a implementar una imponente luz, agradable sonido y una espaciosa sala de conciertos.

Los tubos volcánicos de este conjunto de cuevas son de los más espectaculares y famosos del mundo, ya que sobrepasan los 6 km. de longitud, sin contar la parte que continúa bajo el mar, y se han recorrido en toda su extensión, batiéndose el record mundial de exploración en cueva submarina.


Una de las obras más espectaculares de Haría es el Mirador del Río, construido por César Manrique en el extremo norte de la isla, sobre un espectacular acantilado, desde el mirador se puede contemplar el conjunto de islotes situados al norte de Lanzarote: La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara y los Roques este y oeste.

El puerto de Orzola, una de las poblaciones del municipio es el punto de inicio de expediciones a la isla La Graciosa, esta interacción le ha dado un papel relevante en el intercambio comercial con La Graciosa.


Fuente: pulsa aqui
Web: pulsa aqui

1/6/10

Villa de Mazo

El municipio de Villa de Mazo, que limita al Norte con Breña Baja, al Sur con Fuencaliente, al Oeste con El Paso y al Este con el Océano Atlántico, abarca una extensión de 71,2 Km², lo que le hace ser el tercer municipio, según su extensión, de la isla de La Palma. No obstante, su superficie fue mayor en otro tiempo, ya que hasta 1837 le perteneció el territorio del hoy pueblo de Fuencaliente.
Pese a la merma sufrida en su extensión original, sigue siendo un amplio territorio con un hábitat disperso, distribuido en catorce entidades o barrios, si bien hasta 1940 se podían contar cuarenta y nueve núcleos poblacionales.


Vista panorámica de El Pueblo

En cuanto al paisaje, destacan las características volcánicas que le hace poseedor de un suelo joven y permeable, lo que no ha impedido que los diversos temporales hayan causado numerosas pérdidas en propiedades y habitantes del municipio. El temporal que sin duda ha ocasionado trágicas consecuencias fue el de la noche del 15 al 16 de enero de 1957, causando tres muertos en Villa de Mazo y un panorama desolador, frente a los veintidós muertos de Breña Alta y a los dos de Breña Baja.

Desde 1492 la Isla dependía de la autoridad del Cabildo. Ya en 1752 los alcaldes, anteriormente designados por el gobernador, fueron elegidos por la Audiencia y, a partir de 1768, bajo la presidencia del alcalde, comenzaron a funcionar unas juntas autodenominadas "Ayuntamiento". El Ayuntamiento comenzó a funcionar de forma independiente en 1813, pero, tras la abolición de la constitución de 1812 decretada por el rey Fernando VII, el Ayuntamiento de Mazo pasa por un período de inestabilidad política, así, entre 1815 y 1820, fecha en la que Fernando VII jura, de nuevo, la Constitución ante las Cortes, ocupan la presidencia del Ayuntamiento cinco personas. Restablecida la Constitución, se abre un nuevo período, esta vez de signo progresista: el denominado Trienio Liberal (1820- 1823).

En octubre de 1823, Fernando VII volvía a decretar la suspensión de las garantías constitucionales y, si bien con la muerte del rey el 29 de septiembre de 1833, se pondría fin a este largo período absolutista, en Mazo se prolongó hasta 1836, año en el que triunfan las fuerzas progresistas y son restituidos en sus cargos los concejales del año 1823, hasta la toma de posesión del nuevo Ayuntamiento.

En 1837, se confirma oficialmente la independencia de Fuencaliente de los pagos de Mazo, constituyéndose así, el 19 de febrero de 1837, el primer Ayuntamiento de Fuencaliente. Aún así, en 1852, el Ayuntamiento de Fuencaliente solicitaría, sin éxito, la reunificación.

Uno de los asuntos que llama la atención, en los comienzos de esta nueva etapa, es la realización de las obras encaminadas a redescrubrir la antigua Fuente Santa, llamada así por los efectos curativos que tenían sus aguas termales, dando origen al nombre de Fuencaliente, que había sido sepultada por las lavas del Volcán de San Antonio en 1677. Los trabajos realizados durante diferentes años por los vecinos de Mazo y Fuencaliente, no dieron fruto. Las últimas noticias de la posibilidad de recuperación de la Fuente Santa se origina en 1981, a raíz del enfrentamiento entre el Ayuntamiento de Fuencaliente y la comunidad de aguas que pretendía ejecutar obras de alumbramiento en la costa del municipio sureño.

En 1868 se produjo el estallido revolucionario, pero numerosos vecinos de Mazo y sus concejales no mostraron reconocimiento y obediencia a la nueva Junta; así Mazo mantuvo la autonomía de su propia Junta y restablece el Ayuntamiento de 1856.

Entre el 1 y el 4 de enero de 1869, se celebran las primeras elecciones municipales con el nuevo sistema electoral de sufragio universal que daba derecho al voto a todos los varones mayores de 25 años, elecciones que no resultaron del todo pacíficas debido a los conflictos de intereses y problemas personales entre los políticos de la época.

En 1873, se proclamaría la República, pero dejó a Mazo las Cosas como estaban y las viejas estructuras de poder apenas se resintieron. Pero el 29 de diciembre de 1875 se instaura la Monarquía borbónica con el rey Alfonso XII y, en Mazo, el nuevo Gobernador Civil de la Provincia ordena el relevo de concejales e instaura a los que habían sido desplazados del poder en 1868. El municipio obtiene del rey Alfonso XII el título de Villa, por real decreto de 18 de marzo de 1878.

Tras la muerte del rey Alfonso XII el 25 de noviembre de 1885, la reina Mª Cristina de Habsburgo- Lorena fue designada regente. En la ya villa de Mazo (todavía no incluido el título en el nombre) fue, durante estos años 1885- 1902, un auténtico rosario de conflictos y un continuo cambio de personas en los cargos públicos.


Museo Arqueológico de Belmaco.

La subida al trono de Alfonso XIII el 17 de mayo de 1902, no supuso un cambio en la política de la villa, seguiría bajo un escandaloso caciquismo. En 1910, la corporación del Ayuntamiento de Mazo tachaba de vicioso el funcionamiento de la Diputación Provincial y se abogaba por la creación de un organismo que, en cada isla, tuviera competencias supramunicipales (Cabildo).

El cuerpo de la Guardia Civil tiene presencia en Mazo en 1920, aunque había sido solicitado un puesto de dicho cuerpo desde 1911. Su primera sede se localizó en la zona de El Calvario (casa propiedad de Juan Morera Hernández). A pesar de todo, en 1934, el diputado Alonso Pérez Díaz intercede para que no se suprima este puesto; sin embargo esto ocurrirá el 15 de junio de 1993.

El 20 de enero de 1925, el Ayuntamiento nombra al rey Alfonso XIII y a su esposa la reina Victoria Eugenia alcalde y alcaldesa, con carácter honorario, hecho nada extraordinario en el momento, ya que otras poblaciones lo hicieron o ya lo habían hecho días antes, como es el caso de Fuencaliente de La Palma.

En esta línea de adhesión monárquica, el 10 de enero de 1926, se ratifica la decisión tomada el 6 de diciembre de 1925 de dar el nombre de Alfonso XII a la plaza de la villa.

En 1925, al alcalde del momento, solicitaría al rey, por medio del alcalde de Santa Cruz de La Palma de viaje a Madrid, la construcción, por el Estado, de un camino vecinal desde La Polvacera a Tigalate ("Barranco Roto") pasando por las ermitas de Santa Rosalía, Lodero y San Juan de Belmaco.

El 3 de febrero de 1930, se inaugura la nueva sede del Ayuntamiento, edificio de ubicación de las actuales Casas Consistoriales.

Ya en 1931, el período republicano fue vivido en el municipio con gran intensidad. Las diferencias políticas condicionarán bastante las relaciones sociales cotidianas. La plaza de El Pueblo pasa a denominarse Pedro Pérez Díaz. En las elecciones de 1933, la mujer pudo ejercer el voto por primera vez. Las calles de la Villa no poseían nombre alguno, eran numeradas, pero en 1936, cuatro calles recibirían su primera denominación; los nombre elegidos fueron: Diego Martínez Barrio (líder nacional de Unión Republicana), Manuel Azaña Díaz (elegido presidente de la República), Alonso Pérez Sánchez (ex- alcalde y padre de Alonso Pérez Díaz) y Benito Pérez Galdós, único nombre que ha perdurado hasta nuestros días.

Con el alzamiento militar franquista en 1936 llegó la Guerra Civil. Villa de Mazo vería partir para los frentes de la Península a varios de sus vecinos, (oficialmente fueron 29 los vecinos que, movilizados por el ejército de Franco, perdieron la vida en el campo de batalla). En su honor se acordó erigir frente a la iglesia, en abril de 1943, la denominada Cruz de los Caídos y, años después se levantaría, en el mismo lugar, un monumento obra de Vicente Blanco en 1965, hoy desaparecido.

En octubre de 1936, se acuerda el cambio de nombre de las calles Manuel Azaña, Alonso Pérez Sánchez y Diego Martínez Barrio, por los de Maximiliano Pérez Díaz, Calvo Sotelo y General Mola, respectivamente. La plaza, hasta el momento Pedro Pérez Díaz, pasaba ahora a llamarse del General Franco. En 1937, y a propuesta de la Falange local, se decidirá rotular otra vía con el nombre de José Antonio Primo de Rivera, acuerdo que se llevará a efecto en noviembre de 1965.

Desde 1936, la villa de Mazo supo de persecuciones políticas, por masonería, de emigración,... y se enfrentó a la gran crisis económico- social, protagonizada por la escasez y el racionamiento, situación que se agravaría con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. De ésta nos queda, entre otros recuerdos, la tumba en el cementerio local del soldado John Lee, soldado británico de 22 años, cuyo cadáver apareció en marzo de 1943 en la costa del municipio. La vida pública de la villa sólo se vería alterada por dos fenómenos naturales, la erupción volcánica de 1949 y el aluvión de 1957, así como el rápido paso, en 1950, del propio Franco por la localidad.

En abril de 1956, el municipio de Mazo pasó a llamarse Villa de Mazo, a instancias de la Delegación Provincial del Instituto Nacional de Estadística, por la necesidad de diferenciar al municipio de otros lugares de la geografía peninsular que poseía igual o parecido nombre, aunque hasta 1958 no lo aprobará el Consejo de Ministros.

En acuerdo tomado por la corporación municipal en 1964, se le da el nombre de Alonso Pérez Díaz, republicano muerto en la cárcel en 1941, a la Biblioteca Municipal y se instalará en su casa natal, donde permanece en la actualidad.

El 7 de marzo de 1973, los entonces príncipes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia, pisaban territorio de la villa. El alcalde del momento y vecinos de Villa de Mazo forman parte del grupo de autoridades que reciben a la pareja a su llegada al aeropuerto. La pareja volverá a La Palma en 1977.

En las últimas elecciones municipales de la época franquista (finales de 1973), Dª Oílda Sánchez Díaz se convierte en la primera mujer concejal de la historia política del municipio.
El 15 de junio de 1977 se celebran las primeras elecciones democráticas, triunfando el partido UCD (Unión de Centro Democrático) tanto a nivel nacional como local, que volverá a ganar en las elecciones generales de 1979 y en las municipales del mismo año, resultando así elegida Dª Hermas Concepción Méndez, primera y única alcaldesa, hasta el momento, en Villa de Mazo. Sería en las elecciones de 1983, cuando se vería en la villa, por primera vez, el triunfo del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), en esta legislatura accederían tres alcaldes diferentes a la presidencia del Ayuntamiento.


Ayto. Villa de Mazo.

Con un paréntesis de casi 20 años, se retoma la cuestión de la creación del escudo heráldico del municipio, éste es aprobado por la Comisión Heráldica de la Comunidad Autónoma de Canarias llegando la aprobación definitiva de la Consejería de la Presidencia el 15 de marzo de 1994.

Web: pulsa aqui