12/3/08

71/ Santa Úrsula


El municipio de Santa Úrsula, con una superficie de 22,59 km² y una población de 13.530 habitantes, se sitúa en la vertiente norte de la isla.
Fue después de la conquista cuando se le dio el nombre de Santa Úrsula a este municipio. Chimaque es una palabra de origen guanche cuyo significado es "fuente de vida y era la denominación que recibían las tierras situadas entre los municipios de La Orotava y La Victoria. La abundancia de agua existente en las zonas altas del municipio es la que daba nombre a esta zona.
Otra justificación del nombre del municipio es la devoción del Alcalde Alejo Pérez, (1587) a Santa Úrsula pues tenía una hija con ese nombre. Su devoción le llevó a ceder un terreno para la edificación de la parroquia.
Su núcleo capitalino se encuentra ubicado a 283 metros sobre el nivel del mar, destacando la Morra de Isarda (1.720 m.) y la Morra de Itote (1.794 m.) constituyendo los puntos más sobresalientes del municipio.
Santa Úrsula se encuentra situada en el extremo oriental de la Cordillera Dorsal en la llamada Comarca de Acentejo, formada por los municipios de La Victoria, La Matanza, El Sauzal y Tacoronte. Como la mayoría de los municipios de la vertiente norte de esta isla, se extiende de cumbre a costa y es, a su vez, atravesado por diversos barrancos. Su abrupta costa abarca el espacio comprendido entre la Punta del Viento y la del Ancón. En la cumbre limita con los municipios de Arafo y Candelaria, al oeste con La Orotava, por medio del Barranco del Pinito, y al este con el municipio de La Victoria, separados por medio del Barranco Hondo.
Sus grandes pendientes son características, sobre todo, en los sectores de cumbre y medianías, tendiendo a suavizarse, como es lógico, a medida que nos acercamos a la costa. Su costa es abrupta y acantilada, sólo posee dos pequeñas calas, situadas en Santa Ana y el Charco del Negro. La costa, además, tiene un desarrollo relativamente corto tan sólo con unos tres kilómetros de acantilado, estando actualmente declarado PAISAJE NATUAL PROTEGIDO COSTA DE ACENTEJO, Ley 12/1994, de 19 de diciembre de Espacios Naturales de Canarias.
Entre otras figuras de protección existentes en el municipio destacan el Paisaje Protegido de Las Lagunetas, la Reserva Natural Especial de Las Palomas y el ya mencionado Paisaje Protegido de la Costa de Acentejo.
Estos ricos ecosistemas y espacios protegidos conforman un atractivo lugar para el desarrollo de actividades en contacto con la naturaleza, siendo en algunos casos complementadas con senderos, convirtiéndose los mismos en punto de visita obligada para nuestros turistas.

70/ La Orotava


La Villa de la Orotava se extiende sobre el intenso valle de plataneras del Valle que lleva su nombre. Se distingue esta vieja población por la magnificencia y monumentalidad arquitectónicas, por su empaque señorial y por la personalidad de sus umbríos patios canarios, plazas y casonas de rancio abolengo.
El casco antiguo de la villa, declarado, en su totalidad , monumento de interés histórico artístico nacional, requiere una detenida visita.
La parroquia de Nuestra Señora de la Concepción es, también, monumento nacional.
Las Casas de los Balcones son una joya del estilo tradicional isleño. En ellas se ubicán el Centro de Documentación e Investigación de la Artesanía de España y América, y el de Artesanía Eladio Machado.
En los montes de La Orotava se extiende una larga red de senderos turísticos, lo que facilita la realización de numerosas excursiones, donde alguna de ellas culmina en el Gran Circo de las Cañadas del Teide, Parque Nacional (protegido).
Cuenta la villa también con un jardín de introducción y aclimatación de plantas -la Hijuela del Botánico- con unas 100 especies distintas, en su mayoría tropicales y subtropicales, procedentes de América del Sur y Central, África y Australia.
También se encuentra en el centro del casco urbano, el Jardín Victoria, zona verde y recreativa, amplios paseos y gran variedad de árboles y flores y con su famoso Mausoleo de Mármol de Lyon realizado por el arquitecto francés Adolph Coquet en 1882.
Tres bellas playas de arenas negras, la del Bollullo, Martín Alonso y la del Ancón, son recomendables porque raramente están excesivamente concurridas.

9/3/08

69/ Puerto de la Cruz



Situado al norte de Tenerife, Puerto de la Cruz es uno de los centros turísticos más importantes de la isla. Lugar tradicional de descanso, la ciudad dispone de una amplia red de alojamientos, que incluye numerosos hoteles y varios complejos residenciales. En el entorno costero se sitúan algunos de los principales atractivos de la urbe, como son el viejo muelle, el paseo marítimo o el Lago Martiánez, conjunto de piscinas diseñadas por el arquitecto canario César Manrique.

Disfrutar del sol y la playa en su insólito litoral de arena volcánica, pasear por el exótico Jardín Botánico o pasar un día inolvidable en las instalaciones del Loro Parque son algunas de las muchas posibilidades de ocio que ofrece Puerto de la Cruz. Los amantes de la naturaleza podrán admirar en los alrededores de la ciudad los hermosos parajes del Valle de la Orotava y la sobrecogedora imagen del Teide, la mayor cumbre de España.
Pionero en el desarrollo turístico de Tenerife,Puerto de la Cruzz posee una larga tradición vacacional que se remonta a finales del siglo XIX, época en que nació como estación balnearia en las actuales instalaciones del Hotel-Casino Taoro.
En pocas décadas, la ciudad se consolidó como un importante centro turístico, gracias a las excepcionales condiciones que reunía: su buen clima, un hermoso litoral volcánico y los singulares paisajes que depara el Valle de La Orotava.
La ciudad se extiende en torno a su pequeño puerto y cuenta con amplias avenidas y exuberantes espacios ajardinados, por lo que un paseo a pie será la mejor manera de descubrir su trazado. En él encontramos algunas edificaciones históricas, como el castillo de San Felipe, la ermita de San Telmo o la iglesia de Nuestra Señora de la Peña.
El puerto
En torno a la plaza del Charco surgen calles que gozan de gran animación a cualquier hora del día, al igual que el bello paseo marítimo, repleto de restaurantes y terrazas. La zona portuaria se convierte en uno de los lugares históricos de la ciudad, ya que alberga la Casa de la Aduana y el viejo muelle, que aún conserva su aire marinero. Pero el puerto reúne también otros muchos atractivos, como el Lago Martiánez, proyecto diseñado por el prestigioso arquitecto lanzaroteño César Manrique. Se trata de un original complejo de piscinas de agua de mar que, construido en el entorno volcánico costero y rodeado por una exuberante vegetación, es un lugar ideal para el descanso o para disfrutar de un refrescante baño.
La principal oferta hotelera de Puerto de la Cruz se sitúa en zonas costeras, frente a hermosos arenales de origen volcánico, como Playa Jardín y Playa Martiánez. En estos lugares existe una amplia infraestructura de servicios que incluyen locales nocturnos, restaurantes, comercios, actividades deportivas y otras muchas posibilidades. Así, en las afueras de la ciudad se puede contemplar el Jardín Botánico. Fundado a finales del siglo XVIII, este recinto reúne una gran variedad de plantas tropicales y especies vegetales procedentes de los más diversos puntos del planeta.
Por su parte, el Loro Parque permitirá pasar una jornada inolvidable en sus instalaciones, donde se realizan exhibiciones de papagayos y espectáculos con delfines.
Además de admirar la belleza del Valle de La Orotava, los amantes de la naturaleza podrán acercarse al Teide que, con sus 3.718 metros, es la mayor altitud de España. Esta cima volcánica da nombre al Parque Nacional del Teide, que cuenta con abundantes especies endémicas de fauna y flora canaria. Este recorrido puede completarse visitando el Parque Natural de la Corona Forestal, que circunda el parque nacional.
Gastronomía y alrededores
Una costumbre muy arraigada entre los tinerfeños es la de comer en los “guachinches”, restaurantes típicos en los que pueden degustarse los platos más representativos de la cocina tradicional, entre los que figuran los potajes de verduras y la cazuela de pescado. La “vieja”, especie autóctona, es uno de los pescados más apreciados, junto con otros como la sardina, el chicharro, el cherne y la sama. En el apartado de carnes, cabe mencionar la carne en adobo y el conejo en salmorejo. Tampoco hay que olvidar las célebres “papas” arrugadas (patatas cocidas con sal), servidas con mojos (salsas). Para acompañar estas delicias, se puede elegir entre alguna de las cinco Denominaciones de Origen de vino que se producen en Tenerife: Abona, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güimar, Valle de la Orotava e Ycoden-Daute-Isora.
Desde Puerto de la Cruz se pueden realizar numerosas excursiones por el norte de Tenerife. La Orotava, situada en el valle homónimo, posee abundantes ejemplos de casas señoriales de arquitectura canaria y está declarada Monumento Histórico Artístico. En Icod de los Vinos podremos admirar un bello conjunto de arquitectura tradicional y estampas tan famosas como la del drago milenario (árbol autóctono). Garachico fue en origen un importante puerto y actualmente conserva edificios de gran valor histórico, como el Castillo de San Miguel, la iglesia de Santa Ana o el Palacio de los Condes de La Gomera.
De camino a Santa Cruz de Tenerife, merecerá la pena hacer una parada en San Cristóbal de La Laguna. La Catedral, la iglesia de la Concepción o el Palacio Episcopal son algunas de las joyas de su casco histórico, que está declarado Patrimonio de la Humanidad.
Finalmente, llegaremos a Santa Cruz de Tenerife. En torno a su importante puerto se extienden amplias avenidas, plazas y exóticos espacios verdes. La capital tinerfeña es famosa por su Carnaval, uno de los más vistosos de España. Esta fiesta, declarada de Interés Turístico Internacional, se caracteriza por la espectacularidad de los trajes y la animación de murgas, comparsas y rondallas (agrupaciones musicales).
La oferta hotelera es muy amplia en toda la isla, si bien es conveniente reservar con suficiente antelación para poder disfrutar de los carnavales.

68/ Los Realejos




Los Realejos destaca por el valor y riqueza de un entorno natural que agrupa seis espacios protegidos a lo largo de su territorio. Este municipio, de indudable tradición agrícola, es un pueblo amante de las tradiciones y de una hospitalidad ejemplar, que destaca por la gran cantidad de fiestas que celebra anualmente, siendo posiblemente el municipio más festivo de España, con algo de más de 70 fiestas.

La Histórica Villa de Los Realejos conserva muchos rasgos de un pasado esplendoroso y exhibe obras de gran interés monumental, arquitectónico y artístico de los siglos XV y XVI, como la Iglesia de Santiago Apóstol, primer templo cristiano de Tenerife. Los Realejos invita al visitante a la relajación y al baño con lugares privilegiados por su belleza paisajística, dotados de calas y playas de arena volcánica como Los Roques, La Fajana, Castro, el Guindaste y La Grimona. En algunas playas, como la de El Socorro, la práctica del surf encuentra un escenario marino donde las condiciones del mar suelen ser inmejorables para la práctica de este deporte. El municipio de Los Realejos completa su oferta de ocio en contacto con la naturaleza con numerosos y variados senderos rodeados de espectaculares paisajes, que lo han convertido en un punto esencial para aquellos que deciden optar por unas vacaciones sanas y activas. Resulta frecuente ver sobrevolar Los Realejos a aficionados al parapente o el vuelo libre, por encima de un territorio de gran valor, en el que 50 por ciento de su superficie está protegido por la Ley de Espacios Naturales de Canarias. Lugares sorprendentes para disfrutar son el Parque Natural de la Corona Forestal, los Paisajes Protegidos de los Campeches, Tigaiga y Ruíz y de la Rambla de Castro, el Monumento Natural de la Montaña de los Frailes, el Sitio de Interés Científico de Barranco de Ruíz.