17/6/09

107/ Mogán



Situado en el Suroeste de la isla, el municipio de Mogán tiene una superficie de 45,50 km2 y una población en torno a los 18.000 habitantes. Este municipio goza de uno de mejores microclimas del mundo, factor que hace de Costa Mogán -nombre con el que se conoce su zona turística - un lugar de gran atractivo turístico.

ENTORNO NATURAL

El paisaje natural de Mogàn, lo definen, los cardones tabaibas y palmeras de sus barrancos en contraste con las marcadas formas de su relieve, màs el espesor verde de los pinares que coronan sus alturas; todo ello en contraste con la presencia del hombre en el cauce de sus barrancos, en cuidadas terrazas encadenadas, cubiertas de frutales o productos hortìcolas.

La importancia de los espacios naturales de Mogàn queda reflejada en la protecciòn de buena parte de su territorio donde se encuentran, compartidos con los municipios limìtrofes, la Reserva Natural Integral de Inagua ( el pinar de Inagua, Ojeda y Pajonales) y el Parque Rural del Roque Nublo.

YACIMIENTOS ARQUEOLOGICOS

-Morros del Pinillo, Bco. de Arguineguín
-Lomo de los Jaboneros, Cortadores
-Lomo de Tauro
-Llanos de Gamonal
-Lomo de las Toscas
-Barranco de Mogán bajo
-Lomo de Veneguera
-Lomo de las Camellitas
-Lomo de Tabaibales



EL MAR Y LAS PLAYAS

A pesar de tratarse de unas Aguas de origen Oceánico, debido a su posición geográfica y a su insularidad convergen bajo el una gran cantidad y variedad de especies marinas, tanto de aguas templadas como tropicales o subtropicales, que llenan de colorido un fondo tan bello como espectacular, donde grietas, cornisas y llanuras se acercan a la costa para formar Acantilados y Playas de muy distintos materiales, cantos rodados, arena negra y arena rubia, tranquilas o animadas, para disfrutar de todos los deportes náuticos o tan solo para descansar al Sol.

Los vientos Alisios y la Corriente de Canarias, hacen de nuestro clima ese Paraíso que es Canarias.

El abrigo de las montañas, hace que en Mogán las Temperaturas sean muy estables durante todo el año, dotandonos de un Microclima con pocas precipitaciones y diferencias mínimas de temperaturas .


Sobre el topónimo Mogán aún no se dispone de una explicación, por un lado se asemeja al nombre canario de la planta "mocán", y por otro, no debemos olvidar que puede venir de la palabra "tamogantacoran".

La ocupación aborigen en este municipio se ubica en las terrazas de sus barrancos y espacios costeros, encontrándonos así pequeños poblados en el valle de Veneguera, en la cuenca de Mogán, donde eran más numerosos y en los valles anexos, como eran Taurito, Tauro y Puerto Rico.



Tras la conquista y con la llegada de los nuevos pobladores de Gran Canaria se procedió al repartimiento de las tierras y aguas que existían en la isla, así, el espacio que hoy corresponde al municipio de Mogán estaba incluida en el distrito de Telde, que alcanzaba hasta el límite sur del Valle de La Aldea. Las tierras correspondientes a este municipio se caracterizaban por la falta de agua, por la incomunicación y el alejamiento de los principales centros económicos y poblacionales de la isla, por lo que Mogán y los valles anexos no fueron deseados en los repartos, por lo que sólo se ocupó los cursos medios de los barrancos de Tasarte, Veneguera y Mogán, quedando la costa despoblada por el miedo a los continuos ataques de los barcos piratas.
Avanzado el siglo XVIII, Mogán dependía jurisdiccionalmente de otros municipios, como eran Aguimes, San Bartolomé de Tirajana y de Tejeda (muchos de los propietarios de las tierras de Mogán eran vecinos de Tejeda), situación que hacía difícil la configuración de una identidad propia. A esto hay que unirle el conflicto que surgió en la segunda mitad del siglo XVII entre agricultores y ganaderos, los cuales se disputaban el uso de las tierras, lo que hacía más complicado el desarrollo económico de Mogán.
La despoblación de esta zona preocupaba a las autoridades de mediados del siglo XVIII y viendo el potencial económico que esta zona mostraba por su masa forestal, por las tierras y el mar, se especuló desviar hacia Mogán la masa de vecinos indigentes que poblaban los alrededores de la capital, mediante dos alternativas que no se llevaron a cabo, la construcción de una factoría de pescado en Arguineguín y la repoblación ideada por el obispo Severa.
A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, el valle de Mogán basaba su economía en la agricultura, la cual se complementaba con otras actividades, como la ganadera, forestales y la recolección de orchilla, caracterizándose por ser una economía cerrada y de subsistencia.
Después de que el 14 de mayo de 1814, el obispo Verdugo procediese al auto de erección de ayuda de parroquia, Mogán tenía ya el primer paso para optar a la independencia municipal, ya que había conseguido con este obispo ser un nuevo distrito parroquial, independencia que lograría en 1815.



A finales del siglo XIX, el joven municipio de Mogán entró en una crisis, al igual que toda la isla, debido a los siguientes factores: la quiebra del campo, descompensada presión fiscal, descontrol administrativo local e imposibilidad de liquidar las deudas que los campesinos tenían con los prestamistas locales. Pero esta situación empezó a mejorar cuando una casa inglesa implantaba por primera vez cultivos de tomates y plátanos, trayendo la esperanza y nuevos sistemas de cultivos que caracterizaría la economía del siglo XX. "(…)"
(FRANCISCO SUÁREZ MORENO: "Mogán, de pueblo aislado a cosmopolita, 1997. Editado por el Ilustre Ayuntamiento de Mogán).



Web: pulsa aqui

10/6/09

106/ Villa de Santa Brígida



Textos entresacados del libro " El pueblo que surgió del bosque" del autor Pedro Socorro.

En la zona centro oriental de Gran Canaria,en la ruta que une Las Palmas con Telde, se encuentra la hermosa localidad de Santa Brígida, fundada a raíz de la conquista de la isla a finales del S.XV y a principio del S.XVI, edificada al borde de un barranco, con abundante arbolado que produce ricas frutas y rodeada de pendientes en las que crecen innumerables palmeras, lo cual explica su antiguo nombre: «Sataute», pequeño palmeral.

Santa Brígida fue en el pasado un importante centro colonial, época de la cual subsisten todavía los vestigios de algunas haciendas, con sus bodegas y lagares, donde casi todos los topónimos hacen alusión a su pasado de grandes extensiones de plantas autóctonas: Dragonal, Lentiscos, Madroñal, Pino Santo...

En la actualidad es uno de los principales núcleos agrícolas del interior de la isla, en especial por su producción de frutas y hortalizas. Desde la plaza de la iglesia del lugar se contempla el impresionante paisaje de la Vega, zona feraz y rica en agua.

En el templo se conserva una magnífica talla que representa un Cristo, obra del imaginero canario José Luján Pérez, que sorprende por su cuidado realismo.

Muy cerca de su núcleo urbano se halla el barrio de la Atalaya, antiguo lugar de vigilancia y defensa y antiguo poblado de cuevas y alfareros, con sus casas excavadas habitadas, donde podemos visitar una de ellas, que ha sido convertida en museo en memoria del alfarero más conocido por el empleo de técnicas ancestrales, Panchito.

Aquí se encuentra el campo de golf y la Caldera de Bandama, cráter volcánico de 1 Km. de boca, cuya mejor vista se consigue desde el mirador del mismo nombre a 569 m. de altitud, desde donde también se divisan las Vegas, la Capital y Telde.

Santa Brígida, al igual que Tafira y el Monte, nos ofrece su característica mezcla del pasado agrícola y el presente residencial, al ser la zona preferida por aquellos que viven en suntuosas casas alejadas del bullicio capitalino.

Web: pulsa aqui

6/6/09

105/ Benito Pérez Galdós


(Las Palmas de Gran Canaria, 1843 - Madrid, 1920) Novelista, dramaturgo y articulista español. Benito Pérez Galdós nació en el seno de una familia de la clase media de Las Palmas, hijo de un militar. Recibió una educación rígida y religiosa, que no le impidió entrar en contacto, ya desde muy joven, con el liberalismo, doctrina que guió los primeros pasos de su carrera política.

Cursó el bachillerato en su tierra natal y en 1867 se trasladó a Madrid para estudiar derecho, carrera que abandonó para dedicarse a la labor literaria. Su primera novela, La sombra, de factura romántica, apareció en 1870, seguida, ese mismo año, de La fontana de oro, que parece preludiar los Episodios Nacionales.

Dos años más tarde, mientras trabajaba como articulista para La Nación, Benito Pérez Galdós emprendió la redacción de los Episodios Nacionales, poco después de la muerte de su padre, probablemente inspirado en sus relatos de guerra –su padre había participado en la guerra contra Napoleón–. El éxito inmediato de la primera serie, que se inicia con la batalla de Trafalgar, lo empujó a continuar con la segunda, que acabó en 1879 con Un faccioso más y algunos frailes menos. En total, veinte novelas enlazadas por las aventuras folletinescas de su protagonista.


Durante este período también escribió novelas como Doña Perfecta (1876) o La familia de León Roch (1878), obra que cierra una etapa literaria señalada por el mismo autor, quien dividió su obra novelada entre Novelas del primer período y Novelas contemporáneas, que se inician en 1881, con la publicación de La desheredada. Según confesión del propio escritor, con la lectura de La taberna, de Zola, descubrió el naturalismo, lo cual cambió la manière de sus novelas, que incorporarán a partir de entonces métodos propios del naturalismo, como es la observación científica de la realidad a través, sobre todo, del análisis psicológico, aunque matizado siempre por el sentido del humor.

Bajo esta nueva manière escribió alguna de sus obras más importantes, como Fortunata y Jacinta, Miau y Tristana. Todas ellas forman un conjunto homogéneo en cuanto a identidad de personajes y recreación de un determinado ambiente: el Madrid de Isabel II y la Restauración, en el que Galdós era una personalidad importante, respetada tanto literaria como políticamente.

En 1886, a petición del presidente del partido liberal, Sagasta, Benito Pérez Galdós fue nombrado diputado de Puerto Rico, cargo que desempeñó, a pesar de su poca predisposición para los actos públicos, hasta 1890, con el fin de la legislatura liberal y, al tiempo, de su colaboración con el partido. También fue éste el momento en que se rompió su relación secreta con Emilia Pardo Bazán e inició una vida en común con una joven de condición modesta, con la que tuvo una hija.


Un año después, coincidiendo con la publicación de una de sus obras más aplaudidas por la crítica, Ángel Guerra, ingresó, tras un primer intento fallido en 1883, en la Real Academia Española. Durante este período escribió algunas novelas más experimentales, en las que, en un intento extremo de realismo, utilizó íntegramente el diálogo, como Realidad (1892), La loca de la casa (1892) y El abuelo (1897), algunas de ellas adaptadas también al teatro. El éxito teatral más importante, sin embargo, lo obtuvo con la representación de Electra (1901), obra polémica que provocó numerosas manifestaciones y protestas por su contenido anticlerical.

Durante los últimos años de su vida se dedicó a la política, siendo elegido, en la convocatoria electoral de 1907, por la coalición republicano-socialista, cargo que le impidió, debido a la fuerte oposición de los sectores conservadores, obtener el Premio Nobel. Paralelamente a sus actividades políticas, problemas económicos le obligaron a partir de 1898 a continuar los Episodios Nacionales, de los que llegó a escribir tres series más.

Fuente: pulsa aqui