ABORIGENES CANARIOS

Poblamiento.

Para empezar a hablar de los pueblos aborígenes que poblaron las Islas Canarias a la llegada de los conquistadores primero hay que resolver una cuestión de vital importancia, quizas la mas escabrosa e importante cuestión acerca de los pueblos aborígenes canarios, y que ha traido en jaque a todos los historiadores y estudiosos de la historia Canaria, ¿Como y porqué llegaron y poblaron estos pueblos aborígenes un archipíelago Atlantico situado a 20 leguas de las Costas Africanas?.

Los aborígenes canarios aun teniendo una serie de rasgos significativos segun su isla origen, mantienen una similitud antropólogica común, que es la base para el sustento de las teorias sobre la colonización aborigen del archipielago, estos: de raza blanca y origen bereber, desconocian la navegacion mayor (se tienen noticias de ciertas embarcaciones de madera de Drago), por lo tanto como un pueblo que desconocia la navegacion y habitaba una isla pudo llegar a estas. La respuesta, como todo lo que entraña el estudios de los aborígenes, compleja:

- Poblamiento de la islas consecuencia del desarollo comerical Feno-Púnico, que fundarían pequeñas colonias para la explotación del Garum y la Orchilla. Y posteriormente por Roma tambien para la actividad comercial.

- Deportación de poblaciones de origen bereber sublevadas contra el Imperio Romano, con el objeto de alejarlas de las áreas conflictivas, esta fué una practica común usada en la Roma Clásica para evitar los levantamientos contra esta.

- Llegada de tribus bereberes por sus propios medios, navegacion menor, a causa de la necesidad o exploración.

Estas son las tres teorías argumentadas a la hora de resolver la duda del poblamiento del archipiélago por parte de los pueblos aborígenes.

Vida y costumbres.

Los aborígenes canarios pertenecen a dos razas fundamentales , la cromañoide y la mediterránea, las características de la raza cromañoide es la cara ancha y robusta con un craneo alargado y estrecho, mientras que la principal caracteristica mediterranea es la cara alta y delicada y un craneo corto y ancho. De raza blanca, aunque en algunas islas eran mas morenos que en otras. Su fisionomia solía ser corpulenta, fuerte y eran bastantes agiles, algo obvio en una civilización paleolítica que vivía entre riscos y barrancos. Tenían una estatura media de 1,70 los hombres y 1,60 las mujeres, algo mas alta que la envergadura europea de la época, y su esperanza de vida eran apenas 30 años. Sobre su caracter se ha dicho mucho, siempre adornando la leyenda de este pueblo,de ellos se ha escrito que eran agiles, fuertes, nobles, valerosos, agerridos, de inusual belleza etc....
Bontier y Le verrier escribirían estas celebres palabras acerca de los aborígenes:

"Id por todo el mundo y no hallareis en ninguna parte personas mas hermosas ni gente mas gallarda que la de estas islas, tanto hombres como mujeres, ademas de ser de buen entendimiento, si hubiese quien los cultivase".

Historia de 7 islas, 7 pueblos

Por defecto se ha denominado Guanches a todos los pueblo aborígenes que habitaban las islas canarias a la llegada de los conquistadores castellanos, los guanches realmente solo eran el pueblo poblador de la isla de Tenerife y por estos se le ha dado el nombre al resto de los aborígenes que poblaron las islas Canarias. 7 son las islas canarias y 7 eran sus pueblos.

-Fuerteventura-Erbania*/Maxorata :Cuyos pobladores eran los Maxos.

-Gran Canaria-Tamaran: Cuyos pobladores eran los Canarii.

-El Hierro-Hero/Iherren : Cuyos pobladores eran los Bimbaches.

-Lanzarote-Titeroygatra :Cuyos pobladores eran los Maxos.

-La Gomera-Ghomerah : Cuyos pobladores eran los Gomeros.

-La Palma-Benahoare : Cuyos pobladores eran los Auritas.

-Tenerife-Achinet : Cuyos pobladores eran los Guanches.


*Algunos autores llaman a Fuerteventura Maxorata mientras que otros sostienen que el nombre es Erbania, maxorata era el nombre que se le dio al reino mayor y más occidental de los dos en que se dividía esta isla a la llegada de los conquistadores, y fueron estos los que refieriendose a las cuevas que habitaban sus moradores,"majo" o "mohod" ,s e derivó la toponimia majoreros y luego para nombrar a la isla, Majorata o Maxorata, invención culta para dar nombre a la tierra de los majoreros.
Y que Erbania o Herbania es el nombre que se le daba a la muralla que dividía los dos reinos de la isla.


Autor: alcorác
Fuente: Celtiberia.net

Teror


UBICACIÓN

El municipio de Teror se encuentra situado en las medianías del norte de la isla de Gran Canaria, a unos 20 km. de distancia desde el Casco de la Villa al de Las Palmas de Gran Canaria. Sus límites dibujan un contorno irregular que linda con seis municipios diferentes: al norte, con Arucas; al noreste, con Las Palmas de Gran Canaria; al este, con Santa Brígida; al sur, con San Mateo; al oeste, con Valleseco; y al noroeste, con Firgas.

SUPERFICIE

Teror ocupa un territorio de 25,8 km2, de los cuales 3,5 km2 (el 14 % del municipio) cuenta con máxima protección territorial con dos enclaves naturales de especial importancia en la isla, como son el Parque Rural de Doramas (Finca de Osorio) y el Paisaje protegido de Pino Santo. Teror es el cuarto municipio más pequeño en superficie de la isla y tiene un perímetro de 33,2 kilómetros.

CLIMA

La localización de Teror, a barlovento de la isla de Gran Canaria, condiciona su clima con unas precipitaciones medias anuales de unos 6 l/m2 y la presencia frecuente del rocío y niebla en los meses de invierno y otoño. Como lugar de medianías, es común el alto contraste de temperaturas entre los meses más cálidos y los más fríos, pudiendo sobrepasar los 30 grados en el solsticio y bajar hasta los 6 grados en invierno.

GEOLOGÍA

La topografía de Teror es bastante accidentada y su paisaje se caracteriza por la presencia constante de barrancos y montañas en toda su superficie.

Del total de su territorio, el 70 % posee una topografía montañosa con una pendiente superior al 30 %. Su altitud se sitúa entre los 175 metros sobre el nivel del mar en la zona más cercana a la costa, en el Barranco de Las Cerpas, a los más de 1.257 m. en la montaña de El Talayón (San Isidro), en el interior. El Casco urbano de Teror, a la altura de la Basílica del Pino, se encuentra a 589 m. de altitud y una de sus montañas más conocidas, el Pico de Osorio, a 969 metros.

En cuanto a su composición geológica, en el municipio predominan los materiales basálticos del segundo ciclo volcánico -con una antigüedad de entre 4 y 2,8 millones de años-, junto a algunas formaciones de rocas ácidas del primer ciclo -más de 10 millones de años-. Las formaciones más antiguas se localizan en la zona de San José del Álamo, Vuelta de La Palma, Barrio del Pino y El Rincón, mientras que las más nuevas de configuración volcánica están en Pino Santo y Osorio. Una de las formaciones geológicas más relevantes en el municipio es la Caldera de Pino Santo, integrada en el Paisaje Protegido (ver página 40) y con un alto valor natural, ya que es el cono volcánico de una de las erupciones más recientes que configuró el relieve de la zona.

En el sistema morfológico de Teror es de destacar el Barranco que discurre como eje central del municipio y que configura su relieve, denominado Barranco de Madrelagua, de Teror o de Tenoya, según el tramo de la cuenca, y que alcanza la cumbre central de la isla para desembocar en la zona de Tinoca, al norte de Gran Canaria. También Teror cuenta con diversos valles, laderas y terrazas ocupadas por parcelas de cultivo y donde se encuentran los principales asentamientos de población.

Una de las más importantes explanadas que posee el municipio es la que se extiende en la falda de las montañas que ocupan parte del Parque Rural de Doramas, entre las que sobresalen El Morón y el Pico de Osorio, donde se asienta el Casco Urbano de Teror y los barrios de El Rincón, Los Llanos, El Secuestro y Barrio del Pino. Estas tierras se caracterizan por ser arcillosas, lo que ha originado importantes daños a las construcciones antiguas del Centro Histórico, entre ellas la Basílica del Pino, que ha tenido que ser reconstruida en varias ocasiones.

POBLACIÓN

Teror cuenta en la actualidad con 12.800 habitantes. Es el décimo municipio más poblado de Gran Canaria. En cuanto a sexos, la población se distribuye en un 49% de mujeres y un 51% de hombres. El índice de población infantil y juvenil (menos de 18 años) alcanza el 19 % (2.400 personas); y los mayores de 65 años superan los 1.900. El número de personas que superan los 90 años de edad en el municipio asciende a casi 80 personas, y hasta septiembre de 2004 contó con una de las personas más longevas de España, Mª Asunción González, que vivió hasta los 107 años.

La población se distribuye por toda su superficie, pero el núcleo más importante de concentración de habitantes se encuentra en el Casco de la Villa y entidades periféricas como Barrio del Pino, Los Llanos y El Rincón, donde la población supera actualmente el 60 % del total de habitantes. Las entidades de población más pequeñas se encuentran situadas en las zonas más alejadas de la costa, con la excepción de Arbejales, que supera los 1.000 habitantes y es el tercer núcleo de población más importantes después de el Casco de Teror y El Palmar.

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La Conquista de Canarias

Tras casi 100 largos años de lucha los aborígenes canarios perdieron definitivamente su libertad. Pero la vendieron muy cara, con valor, tenacidad, heroísmo…causando al conquistador graves pérdidas y sufrimiento. Las islas fueron incorporadas a la corona de Castilla y sus habitantes sometidos a la ley de sus católicos reyes.


La conquista de Canarias hay que situarla en el contexto de la expansión atlántica que distintos estados europeos inician a finales del siglo XIV en su afán por abrir rutas y vías de comunicación con las Indias, circunnavegando Africa, para proveerse de especias, seda, esclavos o metales preciosos. En este sentido el archipiélago canario ofreció una sólida e importante base de escala y avituallamiento para los barcos que seguían esta ruta, y aprovechando sus posibilidades humanas y materiales, también sirvió para obtener recursos demandados por los mercados de Europa, principalmente mano de obra y productos como la orchilla o la barrilla de los que se lograban colorantes para una floreciente industria textil.

El proceso conquistador fue lento, durará casi todo el siglo XV, y en líneas generales se desarrolló en dos fases diferenciadas cuyas características condicionarán la evolución histórica posterior de cada una de las islas.

La fase inicial comienza en 1402 con la llegada del normando Jean de Bethencourt a Lanzarote. Esta es la identificada como fase señorial, ya que durante la misma las islas que se conquistan, Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro, van a serlo por parte de nobles europeos, ya sean franceses como Bethencourt o Gadifer de La Salle o castellanos como Hernán Peraza y Diego de Herrera, que poniéndose al servicio de los monarcas de Castilla emprenden la conquista como una empresa particular, obteniendo de ello derechos señoriales o feudales sobre las tierras y los pueblos conquistados. Derechos que tendrán un carácter hereditario y condicionarán las formas de explotación económica y el control sociopolítico de las islas mencionadas hasta bien entrado el siglo XIX.


La segunda fase en el proceso de conquista de Canarias es identificada por la conquista realenga, llamada así porque en la misma los reyes de Castilla se implican de forma directa, colocando a las islas conquistadas durante esta etapa, Gran Canaria, La Palma y Tenerife, bajo su directo control señorial y político. Aquí habrá que distinguir tres agentes que intervienen en el proceso: los monarcas que disponen y ordenan la conquista, los comerciantes y banqueros (fundamentalmente genoveses) que la financian a cambio de concesiones económicas importantes sobre las islas conquistadas y, por último, los conquistadores, que organizan las huestes militares, someten a la población aborigen y se verán beneficiados por el reparto posterior de las tierras conquistadas; reparto que se realizará teniendo en cuenta el distinto lugar que en la jerarquía militar y política ocupe cada uno de ellos.

Si en la primera fase los conquistadores realizan su tarea sin demasiadas dificultades, a partir de 1478, con su llegada a Gran Canaria, la conquista se transforma en una labor complicada y llena de riesgos. Las pérdidas comienzan a multiplicarse en distintas batallas campales, donde los aborígenes, pese a la evidente desventaja tecnológica y a la carencia de medios adecuados, presentan una feroz resistencia, alargando la conquista mucho más de lo previsto. Debemos hacer mención a la terrible derrota que sufrieron los españoles en 1494 en los barrancos de Acentejo, Tenerife, donde las tropas guanches de Bencomo y Tinguaro aplastaron al bando conquistador.



Pero en el año 1496 se culmina la conquista de Tenerife, la última en ser sometida. El Archipiélago Canario es incorporado a la autoridad de la Corona de Castilla.

En general, el proceso conquistador no siempre siguió las mismas pautas, dependiendo éstas en cada momento de las pretensiones de los conquistadores y de las actitudes de los aborígenes. Así pues, podemos encontrar desde situaciones de conquista más o menos pacífica (Jean de Bethencourt en Lanzarote), a operaciones de auténtico genocidio (Diego de Herrera en La Gomera). La actitud de los aborígenes también ofrecerá diferencias, de tal manera que junto al colaboracionismo de Fernando Guanarteme en Gran Canaria, o los llamados bandos de paces o menceyatos que se someten pacíficamente en Tenerife, nos encontraremos la resistencia a ultranza de los demás: Doramas en Gran Canaria, los bandos de guerra en Tenerife o Tanausú en La Palma. Incluso, nos hallaremos a cuerpos de tropas aborígenes que colaboran con los conquistadores para acabar con los focos de resistencia.

La conquista de las islas y su integración en el sistema castellano va a tener para los indígenas consecuencias de importancia. Se dio un proceso de aculturación que se manifestó principalmente en tres planos: El biótico, un derrumbe poblacional producto de nuevas enfermedades ante las cuales los aborígenes no tenían defensas; El ecológico, el conquistador se apoderó de tierras y ganado y no sólo acabó con el sistema económico aborigen, sino que también provocó un desequilibrio ecológico del medio con la introducción de nuevos cultivos, sistema de propiedad de la tierra y transformación de la economía ganadera; Y el socioeconómico, imponiéndose un sistema de producción de carácter mercantilista.

Los aborígenes siguieron dedicándose mayoritariamente a sus anteriores actividades, aunque algunos, bien por haber participado en la conquista o colaborado con los castellanos, recibieron como pago a sus servicios parcelas de tierra que pusieron en cultivo mediante los nuevos sistemas aprendidos. Por el contrario, a los indígenas alzados, los que no pactaron con el conquistador, o simplemente los que no se adaptaron, fueron vendidos como esclavos en los mercados de Sevilla o Valencia, o simplemente deportados a otras islas.

El final de la conquista supone el fin de la cultura y las formas de vida aborigen, algunos de cuyos rasgos persistirán durante algunos años, para sucumbir, con el paso del tiempo, ante la marginación o la persecución que sufrirían aquellos que se empeñaran en mantenerlas.

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