El Hierro


-Datos principales:
El hierro es la más occidental de las islas y la de menor extensión, con 277 km2.

-Medio físico:
El Hierro está configurada como una meseta con forma de arco abierto hacia el N, cuyos vértices son la punta del Guanche (al NE), la punta Restinga (al S) y la punta Orchilla (al O).
La mayor altitud de la isla corresponde al Malpaso (1.501 m), seguida del Pico de Tenerife (1.253 m).
Las costas de El Hierro son rocosas y muy abruptas, con inaccesibles acantilados de hasta 1.000 m de altura y algunas calas y piscinas naturales. En su lado septentrional, un profundo entrante semicircular constituye El Golfo, frente a los otros dos más rectilíneos.

El origen de la isla se remonta a unos 100 millones de años, cuando el fondo del océano comenzó a abombarse debido al empuje del manto. Finalmente, la corteza se rompió, agrietándose en forma de estrella de tres puntas. Por las grietas empezó a fluir el magma y, tras sucesivas erupciones y apilamientos, la isla emergió del océano como una imponente pirámide triangular coronada por un volcán de más de 2.000 m de altura. Las grietas iniciales se convirtieron en conductos de emisión de lava que dieron paso a tres cordilleras dorsales sobre las que se alinean numerosos conos volcánicos. Por otro lado, al enfriarse el magma en estos conductos se solidificó en forma de gigantescas pantallas basálticas verticales, formando los característicos diques tan típicos de la arquitectura geológica herreña.
La actividad volcánica, concentrada principalmente en el punto de encuentro de las tres dorsales, permite el continuo crecimiento de la isla. Hace tan sólo 50.000 años se produjo un deslizamiento de proporciones gigantescas: un gran pedazo de la isla se rompió y se precipitó por el talud marino para desparramarse luego por los fondos oceánicos, deslizamiento que originó el anfiteatro del valle del Golfo.
A pesar de que ya han transcurrido más de 200 años desde la última erupción, El Hierro cuenta con la mayor densidad de volcanes de Canarias, con más de 500 conos a cielo abierto, otros 300 cubiertos por coladas más recientes, y unas 70 cuevas y tubos volcánicos, algunos tan notables como la cueva de Don Justo, cuyo conjunto de galerías supera los 6 km de longitud.
-Clima:
Su clima es suave y uniforme. Está determinado por la interacción de las corrientes marinas del banco sahariano y los vientos alisios. Las temperaturas de la costa oscilan entre los 19° C y los 23°C, si bien en los puntos más altos, especialmente en el norte y en el este, hay que restar algunos grados. Durante casi todo el año sopla un viento moderado o fuerte. La radiación solar es muy considerable, tanto en lo que se refiere a días de sol al año como a su intensidad. La temperatura de las aguas oscila entre los 19°C de enero y los 23°C de septiembre.
La época de lluvias suele extenderse de noviembre a marzo, pero en los últimos años ha disminuido mucho el nivel de las precipitaciones. Los alisios aportan también un elevado grado de humedad que se condensa en las laderas, hecho que explica la existencia del famoso árbol sagrado de la isla, el Garoé.
-Flora:
El Hierro se caracteriza por una gran diversidad paisajística, que acoge desde los áridos lajiares y las formaciones volcánicas del sur y el oeste hasta las fértiles tierras del valle de El Golfo con viñedos y plantaciones en la zona noroeste, pasando por los densos pinares y las laurisilvas de la zona central de la isla.
En las zonas altas se encuentran magníficas laurisilvas, vestigios de los bosques predominantes en épocas muy remotas, con diversas especies de laureles, helechos y musgos. El Fayal es la zona de encinas y hayas, mientras que los eucaliptos son un clásico ejemplo de flora introducida por el hombre. También existen extensos bosques de coníferas. El pino canario es de porte muy recto y poco exigente, y el denso manto formado por sus agujas impide el crecimiento de otras especies vegetales, mientras que el sabinar del oeste de la isla constituye un caso muy particular. Se trata de una formación de sabinas cuyas retorcidas formas han sido moldeadas durante siglos por la violencia de los vientos y las condiciones climáticas.
Las zonas bajas son mucho más secas, y su escasa vegetación está formada principalmente por plantas crasas y numerosas especies de euforbiáceas: las tabaibas, los cardones (con su característica forma de candelabro), las tuneras (chumberas) y los agaves, estas dos últimas especies no autóctonas. Además existen algunos escasísimos ejemplares de plantas tan famosas como el drago (merece destacarse el famoso ejemplar de Icod, en Tenerife) y la palmera canaria. Carácter sagrado desde tiempos antiguos tiene el Garoé, ya adorado por los bimbaches. En sus hojas se condensaba el agua de las nubes y goteaba de forma que era posible recogerla en recipientes. En el año de 1610 un viento huracanado lo destruyó, y en 1949 se plantó otro en el mismo lugar que ocupara el anterior.
-Fauna:
La fauna de la isla no presenta una gran diversidad de especies. Sin duda, la más famosa es el lagarto gigante de Salmor, que puede llegar a medir hasta 70 cm de longitud; vive en la Fuga de Gorreta y está protegido por la ley.
De entre las aves sobresalen el canario silvestre (de color gris verdoso y aspecto insignificante, aunque con un bello canto), el herrerillo, el pinzón del hierro, el mochuelo de bosque, las palomas, los tabobos, los cernícalos y abundantes cuervos.
En la costa nidifican algunas parejas de águilas pescadoras y una gran variedad de gaviotas. Asimismo, son numerosas las aves migratorias que visitan la isla de paso hacia otras latitudes. También se encuentra gran variedad de artrópodos: mariposas, coleópteros y un sinfín de arañas. La viuda negra es el único animal venenoso de la isla. La herpetofauna de El Hierro es la más variada de Canarias: rana arborícola, gekos, lisas y dos especies de lagartos.
-Población:
La isla no ofrece grandes perspectivas para sus habitantes, de ahí que su evolución demografía haya sido siempre negativa. Los 9.810 habitantes censados en 1940 han disminuido de manera lenta hasta 1960 (9.521 habitantes) y luego de forma más rápida hasta 1970, fecha en la que quedaron reducidos a unos 5.800. A partir de este momento comienza un ligero ascenso de población (unos 6.507 en 1981), hasta alcanzar los 7.162 habitantes que tiene en 1991, tal y como refleja el último censo elaborado por el Instituto Canario de Estadística (ISTAC). La población se distribuye en pequeños y diseminados núcleos escasamente comunicados entre sí.
-Economía:
La ganadería, el cultivo de frutales, la pesca y el turismo son los cuatro pilares básicos que sustentan la economía insular. En El Hierro no hay industria, a excepción de pequeñas empresas artesanales y de servicios, y su subsuelo no posee riquezas naturales.
La cabaña ganadera está constituida tradicionalmente por cabra, oveja y vaca. Con la leche se elabora un queso que se exporta a la Península.
Los cultivos de frutales están concentrados en el Golfo. Además del plátano canario se cultivan piña tropical, papayas, aguacates e higos. También se exportan almendras, mientras que la producción de frutas como albaricoques, ciruelas, manzanas y cítricos se destina al consumo local.
La pesca está centralizada en La Restinga. La especie más importante es el bonito (listado), además de sargos, cabrillas, viejas y morenas.
El turismo experimenta un continuo desarrollo, en la actualidad se fomenta especialmente el turismo rural.
-Administración y Gobierno:
La isla de El Hierro es uno de los siete territorios insulares que integran la Comunidad Autónoma de Canarias. Pertenecen a la isla los municipios de Frontera y Valverde, la capital insular.
El órgano de Gobierno y administración insular es el Cabildo, que tiene autonomía plena en los términos que establece la Constitución (REC 1978/2836) y su legislación específica conforme al artículo 32 del Estatuto de Autonomía de Canarias aprobado por Ley Orgánica de 10 de agosto de 1982, que es su norma institucional básica.
-Historia:
Se desconoce cual es el origen del topónimo de la isla, "El Hierro", pero podría deberse a una derivación del antiguo lenguaje canario en el que "hero" significa 'leche'. No obstante, parece seguro que su denominación no tiene nada que ver con el metal del mismo nombre, puesto que en la isla no existe.
En el siglo II d.C., Ptolomeo consideró como "Meridiano Cero" al que pasa por el extremo occidental de la isla, o sea, por el "Fin del Mundo Antiguo". Así se entendió hasta que en 1883 fue desplazado al que pasa por Greenwich.
Los primitivos pobladores de El Hierro fueron los bimbaches que, a menudo, se confunden con los guanches, que son, literalmente, los "Hijos de Tenerife". Era un pueblo pacífico con una compleja estructura social a pesar de vivir en una cultura propia del Neolítico. Habitaban en cuevas o en sencillas construcciones de piedra seca y se dedicaban a la agricultura, al pastoreo y a la pesca litoral.
Los bimbaches nos han legado numerosos petroglifos dispersos por toda la isla que aún no han podido ser descifrados. Los más extensos y significativos son Los Letreros de El Julan, donde también existen los restos de un lugar de reunión (Tagoror). Se han descubierto enterramientos en cuevas, en los que se han hallado cadáveres momificados y ofrendas tales como utensilios domésticos, herramientas primitivas y recipientes con alimentos. Aún en la actualidad se desconoce el origen de los bimbaches, al igual que el de toda la primitiva población del archipiélago. Las hipótesis de los etnólogos abarcan desde los Cromagnon del área mediterránea y las culturas megalíticas del norte de Francia hasta los bereberes del Sáhara, pasando por Portugal, los vikingos y los fenicios.
El Hierro fue conquistada por el normando Jean de Bethencourt a principios del siglo XV, en el marco de la conquista del archipiélago canario por parte de los castellanos. Los aborígenes ofrecieron escasa resistencia y pronto la isla fue colonizada con campesinos procedentes de la España peninsular, que no tardaron en mezclarse con la población original. La esclavitud de los inicios se transformó posteriormente en una organización feudal que prevaleció hasta el siglo XIX.
-Arte y Cultura:
La isla de El Hierro es la única que ha conservado la construcción habitual que, según los cronistas, se utilizaba en todo el archipiélago: el tagoror, edificio de planta circular o elíptica rodeado por un muro de piedra de cierta altura y con una sola entrada, en cuya base se colocaban asientos para varias personas. El tagoror de El Julan tiene planta elíptica, con un diámetro de unos 10 m, y asientos que hacen pensar en un lugar de asamblea. También en El Hierro se ha conservado otro tipo de construcción pétrea, el taro, especie de refugio de unos 2 m metros de diámetro.
Además de estos ejemplos arquitectónicos, se han descubierto múltiples e interesantes pretroglifos dispersos por toda la isla, que han sido interpretados como inscripciones de alfabetos líbicos-bereberes norteafricanos que podrían datarse hacia el siglo XV; entre los más destacados se encuentran el de El Julan (muy alejado del tagoror mencionado anteriormente), el del litoral de La Caleta, el de La Cándida y el de Tejeleita (ambos cerca de Valverde). Junto a los petroglifos de El Julan aparecen otros ideogramas geométricos que podrían ser más antiguos, aunque no anteriores a los siglos II al VII d.C.
La mayor parte de los monumentos que constituyen el patrimonio artístico de la isla se encuentran en la capital, Valverde. No obstante, es el propio caserío, con las típicas casas blancas, con patios y jardines, la nota artística más singular de la isla.
(Véanse las poblaciones de Isora, Tiñor, Echedo y, en especial, Sabinosa).
Las antiguas tradiciones artesanales de la cultura herreña siguen aún vivas y en pleno auge, principalmente en Sabinosa, El Pinar, Frontera, Valverde y Guarazoca. Las mujeres siguen hilando a mano y tejen con primitivos telares de madera, empleando lana o tiras de tela para realizar multicolores cubrecamas, mantas, tapices y las populares talegas.
La madera de moral, pino, haya o castaño suele ser la materia prima para hacer cuencos y cucharones, barricas, pinzas para coger higos chumbos (tunos) y chácaras (castañuelas).
Algunos ceramistas trabajan con barro de la isla y con arcilla importada para reproducir antiguas formas. Los cesteros, por su parte, realizan sólidos cestos y capazos de todas las formas y tamaños. También hay otros artesanos dedicados al forjado, el bordado, etc.
Durante el verano se organizan mercados de artesanía local en diversos pueblos de la isla, y suelen ir acompañados por representaciones folclóricas, bailes y música.