96/ La bola canaria

La bola canaria es un juego de lanzamiento de precisión perteneciente a la familia de los de bochas, que, básicamente, consiste en lanzar un determinado número de bolas en dirección a otra bolita más pequeña, con la intención de dejar lo más cerca posible el mayor número de las del equipo que se pueda.

El origen del juego parece estar relacionado con acciones de adivinación, encontrándonos con ejemplos en las culturas egipcia (5.200 años a.C.), griega y romana.

El juego debió de llegar a las Islas Canarias con los primeros colonizadores, porque, como ocurría con la pelotamano, estamos refiriéndonos a una práctica con una amplia difusión durante el siglo XV en sus lugares de origen.

La isla de Lanzarote, dentro del Archipiélago Canario, es reconocida como el centro más importante en la práctica del juego de la bola, por lo que también se denomina a esta modalidad bolas conejeras. Se piensa que desde aquí, pudo difundirse a otras islas como Tenerife y Gran Canaria con las emigraciones de lanzaroteños de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, para la construcción de los puertos de ambas capitales.

El material de las bolas ha evolucionado con el paso del tiempo, teniéndose constancia de la utilización de bolas de piedra, madera y, en los últimos tiempos, de pasta, procedente de Venezuela, en donde se introdujo desde Italia.

El boliche, que solía ser de madera, aunque actualmente es de pasta o de acero, recibe el nombre de miche o mingue.

Las bolas de madera eran de palo blanco, eucalipto o moral por ser éstas unas maderas duras y resistentes.

El diámetro de una bola de pasta es de 12 centímetros y su peso de unos 1.200 gramos, siendo las de madera algo más pequeñas y ligeras.

La bola no precisa mantenimiento, el desgaste es natural y se retiran dependiendo de las posibilidades económicas.

Los espacios para jugar a las bolas suelen estar junto a un bar o cantina, lo que permitía establecer pequeñas apuestas relacionadas con el pago por el equipo perdedor de una copa de bebida.

Normalmente se jugaba en campo abierto, atendiéndose sólo a que la superficie fuese compacta, pudiendo estar provista de algunos desniveles.

En la década de 1970, se acota la cancha formando un rectángulo de entre 18 y 25 metros de largo por unos 3,5 a 6 de ancho.

Toda bola que sobrepase estos límites queda fuera de juego en esa mano.

Dentro del espacio de juego se señala el «rayo», lugar desde el que se han de realizar los lanzamientos, manteniendo al menos un pie detrás de él.

El juego permite enfrentamientos de uno contra uno, dos contra dos, tres contra tres y cuatro contra cuatro.

Para diferenciar las bolas de ambos equipos, suelen ir pintadas unas de rojo y otras de verde; tradicionalmente, se distinguían las de madera por la existencia o no de una raya o una chincheta.

La bola canaria se inicia eligiendo color y sorteando cuál de los dos equipos lanza el miche, acción que se realiza desde el rayo por un jugador del equipo al que le haya tocado en suerte.

Ese mismo jugador tiene que tirar la primera bola, y siempre que la bola tirada quede entre los límites del campo, la siguiente bola la arrojará el equipo contrario, que dejará de lanzar bolas cuando consiga que una de sus bolas sea la más próxima al boliche.

Cuando se lancen todas las bolas, se suman tantos puntos como bolas de un mismo equipo estén más cerca del miche que la más próxima del equipo contrario.

El partido termina cuando uno de los dos equipos llega a 12 puntos, a 18 ó 24 en los campeonatos de las fiestas. En algunas zonas del norte de la isla de Lanzarote se jugaba a 15 puntos.

La acción de enviar el boliche fuera de los límites del campo implica que al equipo que lo acaba de echar se le descuente un punto y se le sume al equipo contrario.

Esta norma aparece en el momento en el que se empiezan a delimitar las canchas y supone la posibilidad de una puntuación negativa.

La figura del árbitro está ausente en el juego de la bola, por lo que mediría el equipo que realizó el último tiro, en el caso de que existiesen dudas sobre cuál es la bola más cercana al miche.

Las jugadas principales que se distinguen dentro del juegos son dos: brochar o “abrochar”, lanzar una bola con intención de golpear o empujar a otra para alejarla del miche o de una zona determinada; y arrimar, lanzar una bola con el objetivo de aproximarla lo más posible al miche.

En la actualidad, la bola se practica en todas las Islas, y se pueden diferenciar matices entre la bola tradicional y la bola como deporte, incluida en la Federación de Bola Canaria y Petanca desde el 25 de abril de 1992 y regida por un reglamento que surge de la combinación de las normativas utilizadas para la práctica de la bola tradicional, la bola criolla, las bochas y la petanca.



Fuente: pulsa aqui